Y acariciando la muerte, se desbordaron de mis labios las sutiles babas de millares de palabras sin pronunciar, y desparramando así la nula vitalidad que quedaba en mi cuerpo, comencé a votar sangre, por mis oídos, por mis ojos, como si el abismo presente quisiera invadir todos mis sentidos. caí. mis rodillas descontroladas por la fuerza de gravedad cedieron ante las amarras invisibles que jalaban de mi. desde el pasto, que verde y erguido se comenzó a teñir de una negrura sepulcral, o vital, para la tierra, nuestra muerte es fertilidad, nuestra sangre la germina, al ver lo inútil que sería pensar eso en este momento me entregue al sentir del aire, mi vida termina aquí. Lo sentí, lo predije, me lo susurraron las voces que antes no percibía era el viento quien susurraba un canto alegórico que rozaba mis mejillas y cerraba mis ojos, mi estado desaparecía, el mundo ya no existió mas.
miércoles, 22 de mayo de 2013
exhalando
Y acariciando la muerte, se desbordaron de mis labios las sutiles babas de millares de palabras sin pronunciar, y desparramando así la nula vitalidad que quedaba en mi cuerpo, comencé a votar sangre, por mis oídos, por mis ojos, como si el abismo presente quisiera invadir todos mis sentidos. caí. mis rodillas descontroladas por la fuerza de gravedad cedieron ante las amarras invisibles que jalaban de mi. desde el pasto, que verde y erguido se comenzó a teñir de una negrura sepulcral, o vital, para la tierra, nuestra muerte es fertilidad, nuestra sangre la germina, al ver lo inútil que sería pensar eso en este momento me entregue al sentir del aire, mi vida termina aquí. Lo sentí, lo predije, me lo susurraron las voces que antes no percibía era el viento quien susurraba un canto alegórico que rozaba mis mejillas y cerraba mis ojos, mi estado desaparecía, el mundo ya no existió mas.
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