Era ya de noche, desconocía la hora, en aquel entonces para mi, todo el tiempo era destinado al jugar, pero sabía ya por costumbre que cuando el cielo se oscurecía debía ir a mi cama a esperar el sueño. Por lo general me gustaba leer cuentos antes de dormir, pero cuando mi ñaña se encontraba en la casa, dejaba este habito de lado para abrirme paso a los innumerables cuentos que está conocía, nunca repitio ninguno, su mente era un universo de recuerdos e invenciones. Me recoste en un rincón para acerle espacio. Llego, mas cansada que de costumbre, sus vivos ojos se habían ya apagado, no por completo, pero daban paso a algo que yo no conocía, temblaba mas y su caminar era mas lento. Pese a todo esto su sonrisa y su voz firme, seguian en el mismo lugar. me beso en la frente y se sento, me comenzo a acariciar los pies como de costumbre y yo ya sin poder aguantar proteste por mi merecido cuento. Aclaro su voz y dijo. ''Hija mia, está vez no solo tienes que escuchar, cierra tus ojos y siente''.
Eran esos tiempos, en donde no existían los años, ni el tiempo-
Por aquel entonces las mujeres convivían en comunidades, no tenían parejas ni amantes. Solo hijas...
Las Mujeres nacían en la tierra y en esta crecían, florecían y caían. Desde el primer momento en el que tocaban la tierra humeda, estas entendían que había un vinculo de hermandad entre estos dos seres capaces de ''dar a luz''.
Gozaban al andar descalzas al revitalizarse a cada paso, comiendo los frutos que la ñuke mapu regalaba. Cuidaban y querían sus pies como el vinculo directo entre la tierra y sus corazones, Danzaban todas juntas, las mas viejas cuidaban de las pequeñas, enseñándoles sobre el amor.
Cuando se asomaba la Luna llena las mujeres dejaban su antiguo utero enterrado en las plantaciones lo que generaba abundancia y fertilidad.
Estas Indias libres y felices generaban felicidad en su entorno y mantenían el flujo de energías en su correcto orden.
Pero como es apreciable este panorama se vio saboteado ya que un grupo de hombres envidiando la capacidad creadora de estas indias comenzaron a atacarlas.
Primero intentaron avergonzar a las mujeres riendose de sus cuerpos, se burlaron de sus abundantes senos, de sus vaginas regordetas, de sus caderas anchas y les mostraron la ropa. El grupo de las adolecentes cayo y olvidando sus raices huyeron.
Luego comenzaron a raptar a las mas ancianas y a las niñas limitando el conocimiento de las comunidades. Seguido a esto le cortaron sus largas cabelleras y las obligaron a utilizar zapatos quitandoles de a poco su vida. Quemaron sus cocechas y mutilarons sus genitales, eliminando la fuente de placer.
Poco a poco las mujeres fueron muriendo. No las enterraron en sus cementerios, las quemaron.
La ñuke mapu se sumergio en un profundo dolor al ver desaparecer a sus hijas y hermanas y entro en un profundo sueño.
Esta Negra y fertil tierra se tiño de gris, se convirtio en asfalto, Los rios se secaron, los animales murieron, los arboles ya no crecieron mas.
Pero por el mundo seguían estas niñas, privadas del conocimiento pero no de sus instintos.
Las que lograron sobrevivir repartieron mas y mas hijas por el mundo, intentando transmitir el poco de conocimiento que quedaba...
Lentamente estás hijas comienzan a re-poblar la tierra, lentamente comienzan a alzar la voz.
Los latidos de la tierra siguen en sintonía con nuestros corazones. Somos una.
Desperté al otro día. Mi abuela no estaba, no la vi nunca mas, desapareció, fue como si nunca hubiera existido...
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