Respiraba desde unos extraños orificios ubicados en su cabeza, miraba por la ventana mientras recordaba los tiempos felices, le daba miedo imaginar el futuro, en su mundo nadie lo hacia, estaba prohibido para la gente común, los ”grandes” les decían que eran muy ineptos para pensar por si solos, les decían que ellos lo harían por todas y todos, les decían que ahora que ellos habían llegado no tendrían otra guerra, otra batalla, otra pelea. Cada vez que alguien se atrevía a pensar se activaba una alarma y en un par de horas aquel ser insurrecto había desaparecido, nadie sabía a donde lo llevaban o si lo asesinaban, nadie era lo suficiente empatico como para preguntar, a eso se sumaba que la gente pensaba que hacían lo correcto.. bueno, lo pensaron al comienzo cuando lxs desafortunadxs eran uno o dos, pero cuando vino esta ola masiva de desapariciones la gente comenzó a tener miedo. Erbul trabajaba en eso, el era uno de los encargados de hacerlxs desaparecer… Nunca fue una persona mala, nunca lo creyo así, tampoco era de las ”buenas” pero nunca había asesinado. Cuando le ordenaron desaparecer a su hermana el huyo, el podía pensar, sabía como hacerlo sin ser captado y también sabía caminar entre la gente sin ser visto. De un momento a otro se sobresaltó al notar que estaba lagrimando, se sacudió y noto que hace muchas lunas que no ingería su alimento, no era necesario para ellos, podían vivir sin ingerir nada, pero no tenían demasiada energía. De un momento a otro el Tren en el que viajaba exploto, murió como todxs, esa fue su vida, nunca valió nada
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